Por Borja Vilaseca
Los parches del siglo XX ya no sirven para tapar los vacíos del siglo XXI. Prueba de ello es el auge imparable de «la industria de la autoayuda». En este gran cajón de sastre se incluyen todo tipo de métodos, herramientas, enfoques, técnicas, disciplinas o conocimientos alternativos a la psicoterapia tradicional, entre los que también se encuentran el autoconocimiento y el desarrollo espiritual. Pero, ¿qué es la «autoayuda»? Se trata del conjunto de directrices existenciales que ciertos profesionales comparten ⎯a través de libros, sesiones privadas, seminarios presenciales o cursos online⎯ para que otras personas aprendan a ayudarse a sí mismas. Y dado que la sociedad está tan perdida y es tan grande su malestar, se trata de un nicho que está creciendo exponencialmente. Dicho esto, es evidente que cuanto más se populariza algo, más tiende a desvirtuarse, banalizarse y prostituirse. Y eso es precisamente lo que está sucediendo. La democratización de la sabiduría es una bendición para la humanidad. Sin embargo, el hecho de que cada vez haya más personas que se dedican a intentar iluminar a la sociedad genera inevitablemente su propia sombra. Ya lo dice el refrán: «Hay de todo en la viña del señor». Y no podía ser menos en la industria de la autoayuda.
Decálogo para disfrutar de la vida
En este artículo quiero compartir contigo un breve decálogo con algunas directrices vitales para disfrutar plenamente de la vida. Se trata de una serie de principios que me hubiera encantado que alguien me hubiese dicho cuando empecé mi propio viaje de autodescubrimiento.


