Por Borja Vilaseca

Cada vez más personas están quitándose la venda de los ojos, dándose cuenta de que el Estado, las empresas y los bancos no van a seguirse haciendo cargo de sus problemas laborales y económicos.

No voy a perder el tiempo hablando de políticos mediocres, empresarios corruptos ni banqueros codiciosos. No. A estas alturas de mi vida ya sé que este sistema es una farsa llena de farsantes. No lo digo en plan crítica, sino como un hecho meramente descriptivo. La única conspiración es que “la teoría de la conspiración” no es ninguna teoría. En fin. No se trata de juzgar ni de condenar el sistema en el que nos ha tocado vivir. Ni tampoco de luchar para cambiar el mundo. Más bien se trata de comprender cómo funciona, sabiendo que es el que necesitamos para que personas como tú y como yo vayamos despertando, cada uno a su debido tiempo.

Estas palabras están dirigidas a aquellos ciudadanos que han dejado de creer en la versión oficial. Y también a aquellos que están a punto de hacerlo. Si te fijas con detenimiento, la propaganda que promueve este sistema a través de los medios de comunicación masivos consiste básicamente en desempoderarnos como ciudadanos. Cada día nos hacen creer que el mundo es un lugar amenazante y hostil, inoculándonos el miedo en nuestra venas. Pero esta campaña de terror tan solo beneficia al Estado, las corporaciones y las entidades financieras. Todo está orquestado para que nada cambie, preservando así el orden social establecido.

Piénsalo bien. ¿A qué Estado le interesan ciudadanos libres, responsables y verdaderamente educados? A ninguno. Lo que les interesa, y mucho, es que no confiemos en nosotros mismos. Que seamos dependientes y obedientes. Que sigamos esperando que otros resuelvan nuestros problemas laborales y económicos. Sin embargo, el sueño del Estado del Bienestar se está convirtiendo en una pesadilla. Es completamente insostenible y pronto empezaremos a ver el lado oscuro de este sistema forjado a base de deuda, despilfarro, malversación y corrupción. Mi recomendación es que compréis palomitas y os pongáis cómodos, porque se avecinan tiempos de cambios y transformaciones tan turbulentos como asombrosos.

LA SOCIEDAD DEL AUTOENGAÑO
«Eres esclavo de tu miedo a la libertad.»
(Erich Fromm)

Muchas personas alegan que si no pueden confiar en las instituciones públicas entonces en quien deberían confiar. Y siempre les contesto lo mismo: ¡en vosotros mismos! En vez de perder el tiempo leyendo periódicos y viendo las noticas de la televisión, invierte tus horas en educarte a ti mismo. No olvides que a día de hoy ser un ignorante es una elección personal. La información y el conocimiento circulan libre y gratuitamente a través de Internet. Es una simple cuestión de voluntad y curiosidad.

Cuando te tomas la cápsula roja y sales del Matrix, empiezas a darte cuenta de que la vida es maravillosa. Y que nunca antes en la historia de la humanidad había sido tan fácil liberarte de todas las ataduras que te impiden seguir tu propio camino. Hoy en día es posible ser libre del sistema dentro del sistema. Eso sí, para lograrlo, tienes que vencer el miedo al cambio, liberándote de las cadenas mentales que te impiden pensar por ti mismo y seguir los dictados de tu corazón.

Lo quieras o no ver, estás condenado a hacerte cargo de ti mismo, pues nadie más va a ocuparse de ti. No te queda otra que aprender a valerte por ti solo. En la medida que cada vez más ciudadanos se hagan responsables de sí mismos, poniendo su vida al servicio de otros ciudadanos, poco a poco veremos como irán perdiendo poder los grandes intermediarios que a día de hoy siguen gobernando y controlando la vida de la mayoría.

LA ERA DE LA RESPONSABILIDAD PERSONAL
«La única persona que puede cambiar tu vida eres tú.»
(Henry David Thoreau)

El gran problema de esta sociedad no tiene nombre de ningún partido político, de corporación o de entidad bancaria. Ni siquiera de las oligarquías que mueven los hilos en la sombra. El gran problema de esta sociedad es que la mayoría de ciudadanos siguen dormidos, tiranizados por el victimismo y el afán de culpa. El sistema no es más que un fiel reflejo de cómo pensamos y nos comportamos la mayoría. De cómo ganamos y gastamos dinero. La crisis es una invitación para que comience un despertar masivo. No seas el último en ponerte las pilas porque entonces igual será demasiado tarde. Para ti.

Este escrito se dirige a una minoría emergente en nuestra sociedad. A todos aquellos que saben que la democracia no tiene nada de democrática y que están hartos de votar. A todos aquellos que saben que el poder político está sometido por el poder corporativo y financiero. Pero que aun así, no salen con la pancarta a quejarse y a protestar. Este mensaje es para quienes tienen la honestidad, la humildad y la valentía de mirarse en el espejo para cuestionar su actitud frente a la vida. Para quienes forman parte de una revolución pacífica y silenciosa, creciendo en comprensión y sabiduría para tomar decisiones más sabias que les permitan cosechar resultados más satisfactorios.

Asume tu parte de responsabilidad y atrévete a convertirte en el cambio que quieres ver en el mundo. Todo lo demás son comentarios, ruido que se lleva el viento y que no deja ninguna huella que valga la pena conservar. Deja de creer en el sistema y empieza de una vez a creer en ti. Deja de depender de las instituciones y comienza a ponerte al servicio de las personas. Y si no tienes ni idea de por donde empezar, te doy una pista: mira hacia adentro. Conócete a ti mismo y te aseguro que tarde o temprano descubrirás cómo.

Artículo publicado por Borja Vilaseca en este blog el pasado jueves 13 de octubre de 2016.