Por Borja Vilaseca
Aceptar no tiene nada que ver con resignarse, ser indiferente o pasar de todo. Por el contrario, la aceptación requiere mucha sabiduría y es lo que nos permite dejar de sufrir ante lo que sucede. La auténtica felicidad reside en nuestro interior. Cuando comprendemos e interiorizamos esta verdad, dejamos de querer que la realidad se adapte a nuestras ambiciones, necesidades, sueños y aspiraciones. Y, en consecuencia, desaparece la lucha, el conflicto y el sufrimiento. Todo este proceso de cambio y de transformación nos permite conquistar nuestra mente y ser dueños de nuestros pensamientos. En paralelo, también aprendemos a fortalecer nuestra autoestima, nuestra confianza y nuestra paz interior. Es en este punto del camino donde practicamos de forma consciente y voluntaria la aceptación. De este modo es como dejamos de perturbamos constantemente a nosotros mismos. Primero nos aceptamos tal como somos. Lo cierto es que tenemos derecho a tener defectos y a cometer errores. Luego aceptamos a los demás tal como son. Al igual que nosotros, tienen derecho a actuar como consideren en base a su grado de comprensión, a su estado de ánimo y a su nivel de consciencia. De hecho, al descubrir que nadie ni nada nos ha dañado nunca emocionalmente, nos sentimos mucho más libres y poderosos al encontrarnos con personas conflictivas y situaciones adversas. También aceptamos que el mundo es como es, por más que no estemos de acuerdo con la guerra, el hambre, la pobreza… Al igual que nosotros, está en su proceso de cambio y transformación. Curiosamente, la gente suele tacharnos de «insensibles» e «indiferentes» si no nos perturbamos por las cosasque suceden en el planeta. Es decir, que para que los demás nos consideren «buenas personas» hemos de mostrar activamente que sí nos importan las tragedias que salen por las noticias. Sobre todo porque en caso de no ser buenos, tenemos la creencia inconsciente de que «los demás no van a querernos». Y parece que no hay mejor manera de mostrar nuestra bondad que sufriendo.
Decálogo para disfrutar de la vida
En este artículo quiero compartir contigo un breve decálogo con algunas directrices vitales para disfrutar plenamente de la vida. Se trata de una serie de principios que me hubiera encantado que alguien me hubiese dicho cuando empecé mi propio viaje de autodescubrimiento.


