Inicio/Eneagrama/Los tres instintos (o subtipos) del Eneatipo 7 – Eneagrama

Los tres instintos (o subtipos) del Eneatipo 7 – Eneagrama

Los «instintos» o «subtipos» son las necesidades y motivaciones más básicas relacionadas con nuestro centro visceral. No en vano los seres humanos vivimos atrapados en cuerpos de animales que cuentan con sus propios intereses, deseos, miedos, apegos, preocupaciones, obsesiones y aspiraciones. Y a menos que seamos conscientes de ellos, estas pulsiones primarias acaban convirtiéndose en la fuerza motora de nuestra identidad egoica.

Según el Eneagrama existen tres instintos principales: «conservación», «sexual» y «social»1. Si bien todos tenemos de los tres, uno de ellos suele ser dominante, estando más activo durante toda nuestra vida. Es al que le damos más importancia y donde el ego le pone más energía y atención. Sin embargo, en ocasiones un instinto puede tener más protagonismo que otros en función del momento vital que estemos viviendo y del tipo de circunstancias en las que nos encontremos. En otros casos hay personas que apenas tienen activado alguno de estos instintos, marginándolo por completo. El reto es satisfacer las necesidades reales de cada uno de estos tres instintos, pero sin pasarnos de la raya, tanto por defecto como por exceso.

El «instinto de conservación» nos lleva a poner el foco de atención en nosotros mismos ⎯y en nuestra familia⎯, especialmente en relación a nuestra seguridad y supervivencia físicas. Es nuestra parte más práctica y materialista, orientada a lograr los recursos económicos necesarios para lograr la estabilidad y prosperidad financieras. Este instinto nos llena de miedo a la escasez, a no gozar del sustento suficiente para proveernos una buena vida. Tiene que ver con los hábitos y las rutinas que establecemos para cuidar de la salud y el bienestar de nuestro cuerpo. Y con la pulsión de contar con un hogar (o refugio) en el que sentirnos cómodos y protegidos. Y en definitiva, nos motiva a buscar la autonomía y la autosuficiencia para que no nos falte de nada.

El «instinto sexual» nos lleva a poner el foco de atención en los demás, especialmente en aquellos con quienes mantenemos relaciones íntimas o deseamos mantenerlas. Es nuestra parte más presumida y seductora, orientada a atraer y conquistar a las personas que deseamos. Este instinto nos llena de miedo a no ser lo suficientemente atractivos y quedar rezagados en la competición sexual. Tiene que ver con lo que hacemos para adornar nuestra personalidad y tener más posibilidades a la hora de elegir a nuestra pareja o a nuestros compañeros sexuales. Y con la pulsión de caer bien, gustar, amar y ser amados, dar y recibir afecto, copular y procrear. Y en definitiva, nos motiva a buscar el modo de garantizar los mejores genes para nuestra descendencia.

El «instinto social» nos lleva a poner el foco de atención en cómo nos relacionamos y posicionamos socialmente, tanto en nuestros vínculos laborales como de amistad. Es nuestra parte más sociable y colaborativa, orientada a sentirnos útiles e importantes, gozando de cierto estatus, poder e influencia. Este instinto nos llena de miedo a ser abandonados, rechazados y excluidos. Tiene que ver con la necesidad de pertenecer a algún grupo o comunidad que comparta nuestros valores, sintiendo que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos. Y con la pulsión de contribuir, aportar valor, autorrealizarnos, impactar y dejar un legado en la sociedad. Y en definitiva, nos motiva a buscar nuestra vocación, así como a encontrar el sentido y el propósito de nuestra vida.

1  El creador de esta corriente fue Claudio Naranjo, quien los llamó «subtipos».

Los 3 instintos (o subtipos) del Eneatipo 7

Conservación. Cuando este instinto está más exaltado el ego tiende a poner el foco de atención en sí mismo, teniendo pánico a la escasez de recursos con los que colmar sus deseos mundanos. Su gula está centrada en cualquier sustancia, experiencia u objeto que le proporcione placer inmediato a nivel físico y sensorial. Es excesivamente hedonista, aventurero y vividor: se relaciona con la vida como si fuera un pezón gigante, succionándolo para intentar llenar su vacío. Consume de forma insaciable e insostenible. También derrocha y despilfarra. Y aprovecha cualquier oportunidad ⎯llegando incluso a hacer trampas⎯ para amasar fortuna y conseguir lo que cree que necesita para sentirse lleno y satisfecho.

Sexual. Cuando tiene este instinto más pronunciado el ego tiende a poner el foco de atención en sus relaciones íntimas. Y en caso de tenerlos, en su pareja y en sus hijos. Intenta autoconvencerse que su vida es maravillosa, mostrándose ante los demás como alguien que siempre está alegre y feliz. Parece que nada le afecta. Sin embargo su actitud naif, cómica y despreocupada es parte de su estrategia inconsciente para evitar sufrir. Tiene gula de fantasías y utopías, desentendiéndose de las responsabilidades y obligaciones propias de un adulto. Busca constantemente nuevas aventuras y amores que le hagan sentir joven y vivo. Es muy promiscuo y tiene mucho miedo al compromiso.

Social. Cuando este instinto domina su personalidad el ego tiende a poner el foco de atención en la sociedad y en el mundo. En este caso reprime y anula su gula, aplazando la gratificación de sus deseos personales en pos de la consecución de un ideal más elevado. Le gusta enrolarse en muchos proyectos sociales y causas humanitarias para así huir de su dolor, ansiedad y tristeza. Esta aparente fachada de sacrificio y renuncia esconde la necesidad egoica de ser visto como una persona limpia, pura, angelical y estupenda. En la medida en que dichas actividades dejan de reportarle las recompensas egoicas esperadas, enseguida cambia a otras que lo mantengan nuevamente excitado y estimulado.

¡Comparte este post!

¿Te cuento mis mayores errores?

¡Apúntate a la Newsletter!

Próximo curso presencial

¿Cómo te puedo ayudar?

También te puede interesar...

Categorías

Autoconocimiento y crecimiento personal

Relación con uno mismo

Eneagrama

Relación con el Eneagrama

Familia y pareja

Relación con los demás

Filosofía y espiritualidad

Relación con la vida

Reinvención y desarrollo profesional

Relación con el mercado laboral

Economía, sociedad y educación

Relación con el sistema económico