Disciplina holística
A lo largo del proceso de transformación, la mayoría de personas que hemos asumido el compromiso de estar bien con nosotros mismos solemos encontrarnos con una misma dificultad: a pesar de conocer y comprender los comportamientos negativos e impulsivos de nuestro tipo de personalidad, ego o falso yo, muchas veces no somos capaces de trascenderlos y continuamos siendo víctimas de ellos.
Lo cierto es que llevamos tantos años viviendo en la inconsciencia de nosotros mismos, que al principio seguimos actuando por inercia. En ocasiones llegamos a ser conscientes de nuestra inconsciencia, pero la falta de energía es la que nos impide dejar de reaccionar mecánicamente ante determinados estímulos externos.
Y no es para menos: solemos dedicar entre ocho y once horas al día a ocupaciones laborales estresantes, y cuando salimos a la calle somos bombardeados por miles de anuncios publicitarios que acaparan nuestra atención. Además, apenas practicamos el silencio en nuestras vidas, con lo que la mente se convierte en un gran contenedor de imágenes, sonidos y demás experiencias, que se filtran diariamente a través de nuestros sentidos para terminar en algún oscuro rincón de nuestro inconsciente.
Así, a la hora de la verdad, solemos decirnos a nosotros mismos que no tenemos tiempo o que estamos demasiado cansados para cultivar nuestro desarrollo personal. Pero son precisamente este tipo de excusas las que nos mantienen esclavizados a nuestra mente y, por ende, a nuestra personalidad, ego o falso yo. No se trata de abandonar nuestras responsabilidades cotidianas, pero sí de reflexionar acerca de hasta qué punto nos compensan. Al fin y al cabo, encontrar el equilibrio entre lo que creemos que debemos hacer y lo que sabemos que nos conviene siempre recae en uno mismo.
A continuación se detallan brevemente algunas de las disciplinas milenarias que contribuyen notablemente a incrementar la energía que necesitamos para poner en práctica todo lo que sabemos, así como para mejorar nuestra salud a través de los tres tipos de alimentos que esencialmente consumimos: oxígeno (respiración), nutrientes (alimentación) e impresiones (pensamientos). La finalidad última de esta disciplina holística es llegar a ser plenamente conscientes de nosotros mismos para fluir en paz y armonía con la realidad de la que formamos parte.
