La libertad primera y última
La libertad primera y última, de Jiddu Krishnamurti (Editorial Kairós)
“La sociedad no existe por sí misma. La sociedad es lo que vosotros y yo hemos creado con nuestras relaciones; es la proyección hacia fuera de todos nuestros estados psicológicos internos. De modo que si vosotros y yo no nos comprendemos a nosotros mismos, la mera transformación de lo externo –que es la proyección de lo interno– no tiene importancia alguna. (…) Cuando esperamos de un sistema la transformación de la sociedad, no hacemos sino eludir la cuestión, porque un sistema no puede transformar al hombre; siempre es el hombre quien transforma al sistema, como lo demuestra la historia. Hasta que yo, en mi relación con vosotros, no me comprenda a mí mismo, seguiré siendo la causa del caos, del sufrimiento, de la destrucción, del miedo y de la brutalidad. (…) Si no cambiáis ahora, jamás cambiaréis; porque el cambio que se efectúe mañana será mera modificación, no transformación. (…) Creo que la mayoría de nosotros vemos la necesidad de una revolución interior, pues es lo único capaz de producir una transformación radical de lo externo, de la sociedad. Éste es el problema que a mí mismo y a todas las personas de intenciones serias nos preocupa. (…) Lo que sois, lo que pensáis y lo que sentís, lo que hacéis en vuestra existencia diaria, se proyecta hacia fuera, y eso es lo que constituye el mundo. (…) La revolución de la sociedad debe empezar por la transformación interior, psicológica, del individuo. (…) El conocimiento de uno mismo es el principio de la sabiduría, y por lo tanto el comienzo de la transformación.”

