Meditación

La meditación es una técnica milenaria, que consiste en cultivar el silencio en nuestra mente para ser plenamente conscientes de nosotros mismos en el aquí y ahora. Existen numerosas técnicas, pero su esencia es más o menos la misma: adoptar una postura corporal estable (sentados con las piernas cruzadas, por ejemplo), con la espalda y la cabeza rectas y erguidas; respirar por la nariz lenta y profundamente; tratar de moverse lo menos posible; e intentar ser conscientes en todo momento de este proceso.

Al principio, los expertos recomiendan observar el proceso de nuestra respiración o visualizar alguna imagen que relacionemos con la paz y la armonía. Así conseguimos mayor fortaleza mental, lo que en las primeras sesiones nos ayuda a no ser invadidos por el torrente de nuestros pensamientos, sobre todo cuando estamos identificados con nuestra personalidad, ego o falso yo. En caso de no poder controlarlos, lo mejor es dejar que fluyan tranquilamente, sin centrar nuestra atención en ninguno de ellos.

La finalidad de la meditación es calmar la mente, no forzar a que se calme. Si bien puede parecer muy complicado, con la práctica aprendemos a ser dueños de nuestros pensamientos y nuestra calidad de vida psíquica mejora notablemente. Entre otros beneficios derivados de la meditación, destaca la reducción de la ansiedad y la sanación de nuestro sistema nervioso; el incremento de la comprensión y concentración; la purificación de nuestro inconsciente; el cultivo de la tranquilidad, el sosiego y el bienestar en nuestro interior; la erradicación del insomnio; la corrección progresiva de la postura de nuestra columna vertebral; y la capacidad de controlar nuestra mente, convirtiéndonos en personas más íntegras, coherentes, equilibradas, creativas y serenas.

Para poder practicar la meditación de forma eficiente, es recomendable recibir instrucción y tutelaje de algún profesional cualificado, que suelen encontrarse en los centros de yoga. A partir de ahí, se puede meditar en casa, siempre y cuando encontremos un lugar tranquilo y silencioso donde sentarnos un mínimo de quince minutos al día. El yoga, por ejemplo, es una disciplina que nos proporciona la energía que necesitamos para que la meditación no nos sea tan complicada.

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